Pequeños pasos, grandes transformaciones
Cada proceso es único. Cada logro, un testimonio del poder de la mente, la constancia y el acompañamiento correcto.


Luis Armando – El poder de volver a hablar con confianza

Luis llegó a los 14 años. Tenía paladar hendido y nunca había tomado terapia. Al principio fue un reto conectar con él, pero poco a poco comenzó a mejorar su articulación.
Años después, me lo encontré trabajando en una heladería. Se acercó, sonrió y me dijo:
“¿Eres Sharon? Tú me diste terapias.”
Fue uno de esos momentos que confirman por qué este trabajo vale tanto.


Daniel – La conexión que transformó su mundo

Daniel fue diagnosticado con autismo a los tres años. Lloraba con frecuencia en el colegio y evitaba el contacto visual.
Con el tiempo, la terapia se convirtió en su espacio seguro. Descubrimos que amaba la tierra y los cuentos, así que las sesiones se hacían entre el jardín y la biblioteca.
Hoy, aquel niño que encontraba calma en la tierra es un joven que mira hacia el futuro pensando en su carrera técnica.


Emmanuel – La primera palabra

Cuando Emmanuel llegó, no hablaba. Solo señalaba o lloraba para comunicarse.
Un día, mientras comía, se escuchó una pequeña voz:
“¿Me lo abres?”
Aquel momento marcó un antes y un después. Desde ese día, las palabras comenzaron a fluir. Hoy es un joven lleno de vida y expresión.


Rodrigo – Romper las barreras del lenguaje

Rodrigo, un niño con parálisis cerebral, tomaba clases de inglés en tercer grado.
Su comprensión era extraordinaria, aunque el habla representaba un gran desafío. Con paciencia, adecuaciones y trabajo respiratorio, comenzó a pronunciar con mayor claridad.
En agosto de 2025 me escribió:
“Lo prometido es deuda… gracias a usted pude graduarme.”
Y envió su video de graduación. Fue un cierre lleno de orgullo.


Sebastián – De la impulsividad al enfoque

Sebastián era un niño inquieto, con lapsos de atención muy cortos. Al inicio le costaba mantenerse sentado y terminar una actividad.
Con el tiempo, fuimos trabajando su control corporal, su enfoque y su confianza.
Hoy es un joven por concluir el bachillerato, concentrado y seguro de sí mismo.


Matías – El día que se manchó las manos de colores

Matías no toleraba ensuciarse. En maternal, pedía lavarse las manos cada cinco minutos.
Durante meses trabajamos con texturas, juegos y pintura. Hasta que un día, decidió por sí mismo pintarse las manos. Terminó cubierto de colores, sonriendo con orgullo.
Aquel día entendió que explorar también puede ser divertido. Hoy cursa quinto de primaria.


Diego – Leer para creer

Diego era un niño impulsivo al que le costaba seguir indicaciones y mantener la atención.
A través del programa Achieve 3000, comenzó a mejorar su comprensión lectora. Al final del proceso, logró leer textos de nivel superior.
Su alegría al descubrir sus propios avances fue el mejor premio. Hoy es un joven universitario.


Juan Pablo – Construyendo su propio camino

Juan Pablo tenía discapacidad intelectual y dificultad para comprender instrucciones.
Con trabajo constante, su vocabulario y comprensión comenzaron a florecer.
Hoy cursa una carrera técnica en carpintería y continúa demostrando que con apoyo y perseverancia, todo es posible.

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